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sin-armas

SOMBRAS INQUIETAS

SOMBRAS INQUIETAS Sombras inquietas me rondan,
me llaman, me lloran,
son todas mis pesadillas,
que con la luz del sol se arrodillan.

No quiero perdón de Dios,
ni ruegos de Lucifer,
me sobran las pesadillas,
para seguir siendo yo.

Si un día te quise
hoy te recuerdo vivamente,
desde éste sueño despierto,
te observo, tu piel morena,
tu tez tersa aterciopela,
tu voz lenta y serena,
tus ojos como lunas llenas,
tus labios anacarados,
besándome,
arrastrándome,
sensuales, cálidos tus besos,
los dejé partir
sin darme cuenta tal vez,
que es fácil vivir
la misma pesadilla todos los días.

No quiero perdón de Dios
ni ruegos de Lucifer,
por un beso de tus labios,
yo me entregaría al diablo,
si tú quisieras amor
robarme estas pesadillas,
mi vida yo te daría,
más, es demasiado tarde,
tu boca parece fría,
reposan junto a otros labios,
otros cuerpos y otras vidas,

Me tengo que conformar,
con éstas mis pesadillas.

© Igna

2 comentarios

Topacio -

Hay pesadillas muy pasionales, muy vivas. Precioso poema, Ignacio.
Un beso.

-chesa- -

Encantador poema, como siempre....."que te puedo decir mas "... besos....