CLARIDAD
El verano pasa, la llegada del otoño despierta la caída de las hojas. El reloj inexorablemente no deja de llorar, por los instantes recaídos sobre nuestras espaldas. La hora de las brujas recae sobre el horizonte antes de lo previsto. Una nueva oscuridad nos rodea, nos abraza suavemente, nos acaricia, la hoja roja aún no la vemos pero en algún sitio se esconde en nuestras vidas. La vida es verla pasar, aún en la oscuridad. ¿Olvidamos que el reloj de nuevo marcará el ocaso del sol nuevo? Con ello la claridad, la luz, los nuevos pensamientos, los viejos lápices comenzarán a funcionar de nuevo, dibujarán nuevas claridades en nuestras almas (esas grandes desconocidas) que nos acompañan en nuestras idas y venidas, por los senderos de nuestros sueños. La tarde cae sobre el horizonte, como un torrente de cálidas sombras, cual espectro ancestral de antepasados dormidos, esperando el momento de jugar con nuestras sombras. Cual semilla que rebrota, se esconden entre la tierra las raíces de la luz. Luz de un día que preceden a otros días, semillas que verán la luz el próximo estío.Veredicto de claridad que ofrece la libertad, del pensamiento, asomo de redentor. Progenitora de luminosidad.
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