CIMAS USURPABLES
No porque los muertos no hablen,
yo no los sienta.
Ni tan siquiera
porque
se hundan en los abismos,
no los escuche,
ni lea sus poemas,
ni discuta sus ideas,
ni trate de tentar al diablo
que los eliminó de un plumazo:
de ésta vida.
Tampoco porque los vivos;
mientan,
y atisben las llamas de los recuerdos,
dejaré de ser quien soy,
ni porque las palabras opacas
desencajen de un plumazo
aquellos lazos;
dejaré de ser quien soy.
Y en la caliente estancia
en la que se encuentran,
medito y maldigo con ellos,
hurgamos en nuestras entrañas,
desencajo sus patrañas
y al salir de esa estancia,
vuelvo a ser yo,
la estúpida ignorancia,
que me atrapa,
en otra instancia.
© Igna
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